No vine a tener razón. 
Vine a escribir lo que se me sale por los poros. 
Este blog es mi forma de no callarme.

Bienvenidos a Amor Nómada


El amor eterno y otras películas 
de ciencia ficción.

El amor eterno debería estar clasificado como ciencia ficción. Nos lo vendieron junto con las películas de princesas, el paquete “para siempre” incluido en el precio. Y claro, una va y se lo cree… hasta que el guion se rompe y la magia se esfuma más rápido que el WiFi en el baño. Aquí va la historia de cómo yo también caí en esa trampa deliciosa: capítulos de pasión, promesas ridículas y un final que todavía me arranca lágrimas en la ducha (sí, a veces entre champú y acondicionador también se llora).
38 velas y un ticket abierto.


Cumplir 38 años no es poca cosa, sobre todo cuando llevas una década celebrando cada cumpleaños en ciudades distintas. Lo que empezó como la promesa de un fulano en un avión terminó convirtiéndose en mi ritual más fiel: soplar velas en territorios ajenos y hacerlos propios. Este año no estrené destino, volví a Buenos Aires, pero no para repetir: volví para reconciliarme, sanar y reescribir mi propia versión de la ciudad.

Cuando perder un vuelo es ganar un abrazo.

Creemos que la vida se puede controlar como una serie de Netflix, pero a veces nos obliga a pausar, retroceder y mirar más de cerca lo que realmente importa. Esta es la historia de cómo perder un vuelo me llevó a un regalo inesperado: 18 horas con mi familia y un último abrazo con mi abuela, un encuentro que se quedó en el corazón mucho más que en el reloj.



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